BIOGRAFIA

Biografía

Esther Arias, nace en Jaén en 1957. Su deseo de crear y experimentar con el color y la magia de la luz y de la sombra le hicieron adentrarse en el mundo de la pintura. Estudió Marketing en Madrid y los Ángeles pero pronto cambió los números por los pinceles y comenzó experimentar en el mundo de la pintura, por lo que se puede decir que es autodidacta en su formación y su obra es intuitiva. En su taller trabaja durante 15 años con el pensamiento de que “los que miran cualquiera de mis cuadros son quienes tienen que adoptarlos como suyos y poner ellos los sueños que les inspiran”.

Esther Arias trabajando

Tiene su taller en la calle Cotoners número 14, un barrio de artesanos y artistas. Además de su exposición permanente en su taller, ha expuesto en Copenhague, Bruselas y próximamente lo hará en Berlín. Continuamente realiza exposiciones temporales de artistas nóveles y de artistas que intentan posicionarse en el mundo del arte. En su taller hemos podido gozar del arte de la pintura, escultura, música, danza… Es miembro del Gremio de Galeristas de Arte de Cataluña. Tiene obra en New York, Miami, Vicenza, Madrid y Barcelona.

El sueño de crear

Cuando se pregunta a Esther Arias qué la impulsó a comenzar a pintar, ella responde que fue el deseo de crear, por una parte y la curiosidad por experimentar con el color, por otra.

Esther se formó en el campo de la pintura decorativa pero muy pronto la magia de la luz y la sombra la impulsó a ponerse delante de un lienzo en blanco y plasmar en el las sugerencias que dejaban en su interior, todo lo que la rodeaba. Las calles, los paisajes de Cataluña, la fuerza del mar, los ocres del otoño o el color multiplicado de la primavera. La suya es una pintura intuitiva. Sus cuadros no tienen nombre porque es imposible poner nombre a los sentimientos.

“Los que miran cualquiera de mis cuadros son quienes tienen que adoptarlos como suyos y poner en ellos los sueños que los inspiran”.

Esther ama Barcelona. La vieja dama, que aún en sus rincones más sombríos guarda el estilo de saberse cuna de alturas. Y es en esa Barcelona antigua y moderna, una Barcelona recuperada por los jóvenes que saben ver el encanto de sus piedras recuperadas recuerdo de siglos pasados, donde ha instalado su taller-estudio. Una casa del siglo XVIII, en un barrio de artesanos que como ella, gustan del trabajo que sale de las manos y del corazón y que hoy recuperan todos los que como Esther piensan que para ir al futuro nada mejor que tener los pies bien firmes sobre las raíces.